Hablemos de adopción

La adopción es un derecho para los niños/as que carecen de cuidados parentales, o que en el ámbito de sus familias biológicas son víctimas de maltrato, abandono, explotación. Es un derecho elemental de los niños a crecer en un ambiente emocional sano, donde puedan desarrollar sus potencialidades. En un entorno que nutra sus inquietudes, donde encuentren respuestas positivas en su formación hacia lo que decidan emprender como proyecto de vida.

También la adopción es un derecho para aquellas mujeres que por diversas circunstancias se embarazan de manera inesperada o no deseada, y deciden que no pueden permanecer al lado de los hijos/as que esperan. Hablar de las mencionadas circunstancias sería muy amplio de tratar en un espacio tan breve como este. Sin embargo, son mujeres, cuya valentía es digna de admirar, pues en esa decisión de trascendente relevancia, solo buscan un futuro digno para sus hijos/as, y se hacen cargo de llevar un trámite legal ante las autoridades competentes para garantizar así la legitimidad del lugar que familiar, social y culturalmente ha de corresponder a sus hijos/as. Ello solo puede ser digno de reconocimiento y respeto por parte de una sociedad que se jacte de ser tolerante y comprensiva.

La adopción es la esperanza para las parejas que por problemas de fertilidad no pueden ver culminado su anhelo de formar una familia y deciden que esta es la mejor opción para ellos, convirtiéndose en padres de los hijos que han anidado en su cabeza y en su corazón, dándose cabal cuenta que para que exista un amor de niveles incondicionales no se necesita un lazo de sangre, solo el firme deseo de querer ser padres.

Entonces la adopción, se convierte en una paradoja de vida, donde a partir de la pérdida del niño/a, de la madre biológica y de las parejas prospectos de adopción se construye una realidad, en la mayoría de los casos, afortunada y feliz dando paso a la construcción de familias alternativas.

Rosa Aurora Camacho González
Directora